Martes 25 Julio 2017,
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Salud : Productos Milagros

Salud : Productos Milagros

Ya está por acabarse el año, en donde uno comienza analizar lo sucedido, los propósitos sin cumplir o los que si se lograron cumplir. Uno de los propósitos que esta sin lugar a dudas en cada lista es el bajar de peso o tener un peso saludable. Sin embargo muy pocos lograron cumplir este deseo.

Para poder mantener un peso adecuado se necesita una buena alimentación y ejercicio, algo muy simple al parecer, pero que es muy difícil de lograr por la vida tan rápida y agitada que llevamos. A más de uno nos han ofrecido o visto lo fácil y rápido que se puede lograr este propósito con los famosos “productos milagro”, que ahora se promocionan más naturistas que nunca, lo cual logran, según dicen, ‘sin sacrificios, sin riesgo y sin dejar de comer’

Reducir tallas y regular la cantidad de grasa corporal se ha convertido para muchas personas en un tema trascendental, incluso obsesivo, debido a que sienten la necesidad de proyectar una imagen esbelta que se asocie con belleza, éxito y triunfo.

A pesar de que en un mes o dos de llevar estos tratamientos se registra notable pérdida de peso, su realización es poco recomendable. Al abandonarse este tipo de tratamientos ocurre un efecto rebote, siendo el mejor de los casos, ya que algunos fármacos pueden desencadenar desordenes cardiacos y alteraciones hormonales y a veces pueden tener consecuencias fatales.

Hasta ahora la Medicina no ha comprobado un solo fármaco o método que nos permita bajar de peso de inmediato y saludablemente.

Los medicamentos que se emplean comúnmente en los métodos reductivos ‘mágicos’, así como sus posibles efectos:

Estimulantes de la tiroides. Hacen que esta glándula localizada en el cuello secrete mayor cantidad de tiroxina, ocasionando una mayor termogénesis, es decir, una mayor capacidad para asimilar sustancias nutritivas, pero también para quemar grasa. Sin embargo, su uso tiene consecuencias importantes: se presenta disminución en la actividad de la tiroides (hipotiroidismo), y este problema no se cura, es para toda la vida.

Anfetaminas. Estos medicamentos se emplearon para controlar el peso, ya que inhiben la sensación de apetito a nivel cerebral, pero en la actualidad han entrado en desuso por los efectos adversos que ocasionan: incremento en la frecuencia cardiaca, presión arterial y temperatura corporal, comportamiento agresivo y, ante todo, adicción.

Diuréticos. Son pastillas o hierbas que estimulan la pérdida de líquidos a través de la orina; por lo general, se emplean bajo prescripción médica para dar tratamiento a personas que sufren edema o acumulación de líquidos por insuficiencia renal o cardiaca. El peso que se pierde no es porque se elimine grasa, sino agua, que además se expulsa del organismo con minerales. El uso prolongado y excesivo ocasiona cansancio, mareo, calambres, presión arterial baja y, cuando se pierde demasiado potasio, se compromete el ritmo cardiaco.

Fibra. Son hidratos de carbono que el organismo no puede digerir y que se expanden al estar en contacto con el agua, dando la sensación de saciedad.

El problema es que cuando no se acompaña con suficiente consumo de líquidos y actividad física, hace que la materia fecal sea más seca y ocasione molestias gastrointestinales importantes, como estreñimiento o diarrea.

En contraparte a lo anterior, en la actualidad sólo hay dos fármacos autorizados para el control de peso, y que ambos deben administrarse por prescripción y bajo vigilancia médica, ya que su uso puede tener efectos adversos.

El primero de ellos inhibe la absorción de grasas en el intestino y su consumo debe acompañarse de un régimen de alimentación bajo en grasa, porque si el paciente come lo que acostumbra, que casi siempre son alimentos con muchas calorías, va a sufrir una diarrea terrible, dolor gastrointestinal, inflamación de abdomen y gases. El otro fármaco actúa sobre los centros que regulan el apetito y, aunque es seguro, puede ocasionar efectos secundarios como aumento de presión arterial y sensación de sed persistente.

 

En conclusión no hay una fórmula “mágica” que nos haga perder peso sin esfuerzo y sin perjudicar nuestra salud, debemos llevar las 2 medidas básicas y muy efectivas: practicar ejercicio y llevar una alimentación sana y equilibrada.

 

Acerca del Autor

Médico, Cantante de Baño y Cinéfila.