Martes 25 Julio 2017,
Vivo En Chetumal

Crónica Chetumaleña : Casas de madera, identidad citadina

Crónica Chetumaleña : Casas de madera, identidad citadina

La fundación de nuestra ciudad, no debe considerarse y registrase sólo como el inició de un nuevo asentamiento humano; la ubicación y circunstancias bajo las cuales surgió Payo Obispo, fueron determinantes para crear una identidad propia y distinta a sus dos ciudades hermanas coloniales de la Península Yucateca: La identidad payobispense, hoy chetumaleña.

Esta identidad, surgió gracias al poblamiento de aquellos descendientes de mexicanos que huyeron a la antigua Colonia Inglesa y que paulatinamente fueron retornando y estableciéndose en Payo Obispo; ante la creación del nuevo Territorio Federal el 24 de noviembre de 1902, es que se registra un mayor número de familias que adoptaron esta nueva ciudad como suya.

Dicho suceso migratorio, dio surgimiento a una arquitectura distinta a la peninsular, misma que marcaría el desarrollo urbano de Payo Obispo; métodos de construcción provenientes de la Colonia Inglesa hoy Belice que los nuevos pobladores implementarían en la ciudad; paso a paso fue conformándose una población elegante, con pocas pero significantes alegorías y espacios que le proporcionaron una característica sin igual en la región.

Veintenas de casas a raz del suelo, de medio alto ni que decir de dos pisos, fue el toque arquitectónico de Chetumal que se fue formando desde Payo Obispo, cuando Valeriano Córdova, un sastre de apenas 20 años, hijo de Manuela A. de Córdova, vecina de Corozal, traería desarmada de Sarteneja, una casa de madera que se instaló en la esquina de la calle 22 de marzo (hoy Carmen Ochoa de Merino) con Héroes.
No podemos omitir lo bello que lucía el primer Palacio de Gobierno, el cine Juventino Rosas y el edificio que por algún tiempo ocupó la Dirección Federal de Educación en esa calle que es la 22 de Enero, primera arteria abierta por los hombres que vinieron en el pontón.

Muchos recuerdan las casas que hasta 1955 adornaban la ciudad como la de los señores Pascual Coral Heredia, Iván Villanueva Aguilar aún conservada, la de Delio Villanueva Aguilar convertida actualmente en la posada “Margot” en la 5 de Mayo, la casa de Juan Villanueva Rivero, la de Luis Romero Coral; sobre la 22 de Marzo hoy Carmen Ochoa de Merino, el edificio de la Cámara de Comercio; el Hotel del “Griego” y la Casa “Marrufo”, ésta que aún para nuestra fortuna podemos apreciarla casi en su originalidad.

En la Héroes el edificio de “Caobas Mexicanas”, la Casa “Aguilar”, la casa de doña Carmela Romero, la de don Vidal Reyes, la casa de los Cheluja; en la avenida Obregón la casa de Adrián Onofre Ramírez, sobresalían todas estas de dos plantas así como la elegante casa que por algún tiempo habitó Belisario Pérez Falcón en la avenida Juárez con Othón P. Blanco; tómese esta sintetizada remembranza del lucimiento que tuvo hoy ciudad Chetumal, por muchos años modesta y provinciana urbe enclavada en esta parte oriente de la península yucateca.

Con el huracán “Janet” en septiembre de 1955, gran parte de esa fisonomía urbana se perdió; pero los sobrevivientes a esa tragedia decidieron recobrarla en contra de la insistencia del gobierno de quemar ese primer cuadro citadino para repoblar la parte alta o el cerro como le denominábamos; fue así como la naturaleza dividió a la ciudad en uno antiguo y otro nuevo por surgir. Durante el auge de la zona libre en los años sesenta y setenta del siglo pasado, las grandes residencias y negocios de madera de la Héroes fueron desapareciendo, cediendo su lugar a edificaciones de concreto para albergar importantes comercios.

Las casas de madera forman parte del patrimonio que atestigua la evolución de la ciudad y a la vez resalta nuestra identidad; los primeros pasos para su protección, preservación y conservación se dieron durante el período de gobierno de Mario Ernesto Villanueva Madrid (1993-1999) al emitirse en 1995 documentos legales para ello; Francisco Bautista Pérez, Elio Carmichael y un servidor, nos avocamos a realizar un censo, a fin de identificar aquellas casas que aún seguían en pie y que eran urgente rescatar y preservar; como siempre los detractores y enemigos de la cultura difundieron falsas versiones de que el gobierno se apropiaría de sus inmuebles, lo cual causó reticencia y desconfianza entre algunos propietarios; a pesar de eso cumplimos nuestra encomienda. Era inconcebible que en la ciudad que estaba próxima a cumplir cien años de fundación, no existieran esas casas que hasta ahora nos dan identidad y distingo.

El viejo adagio dice: “En la tardanza está el peligro” y mientras se implementaba el rescate y preservación, varías casas de madera fueron siniestradas y desmanteladas intencionalmente; otras desaparecieron ante el deterioro causado por su antigüedad y falta de mantenimiento.

Tuvieron que pasar nueve años para que al fin se llevará a cabo lo ordenado en los decretos expedidos para su protección, conservación y rescate; así en 2004 durante la administración gubernamental de Joaquín Ernesto Hendricks Díaz (1999-2005), el Instituto Quintanarroense de Cultura a cargo de Norma Jiménez de León en coordinación con la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, logró iniciar este importante proyecto, el cual se ejecutó bajo el concepto de “Plan Maestro para la Restauración del Centro Histórico de la Ciudad”, mismo que consistió en la rehabilitación de las casas de madera con valor histórico situadas en el primer cuadro.

Se trabajó en un área de 14 manzanas y 38 casas de madera, rehabilitándose unas y reconstruyéndose otras, situadas en las arterias 5 de Mayo, 16 de Septiembre, Carmen Ochoa de Merino, 22 de Enero, Miguel Hidalgo, Calzada Veracruz, Reforma, Othón P. Blanco, Álvaro Obregón y Juárez; a las cuales se les significó con una placa de madera con valor patrimonial histórico.

En el marco de la inauguración del Festival de Cultura del Caribe, que inició formalmente el 12 de noviembre del presente, el actual Gobernador Constitucional Roberto Borge Angulo en compañía de su distinguida esposa y el Presidente Municipal capitalino Eduardo Espinosa Abuxapqui, develó una placa en la recién restaurada fachada de una casa de madera ubicada en la avenida Álvaro Obregón enfrente del ex Jardín de Niños “Benito Juárez”; Héctor Aguilar Camín fue testigo de ese trascendental acontecimiento, rescate realizado después de 10 años de haberse iniciado el primero.

No puedo decirles la ubicación de las demás casas de madera que actualmente se están rescatando, pero basándome en información publicada en diversos medios se que serán 15; carezco de datos adicionales debido a que las autoridades encargadas de realizar el proyecto no me incluyeron ni informaron al respecto; sin embargo, es mi deber como Cronista de la ciudad, registrar y dar testimonio de este sobresaliente hecho, que sin duda contribuye a preservar uno de los tantos atractivos con que cuenta la capital.

Rescatar y preservar no es cuestión de romanticismo ni mucho menos un pretexto para evitar el obligado tránsito a la modernidad como algunos argumentan; es por el contrario, mantener viva nuestra historia e identidad; sólo así podremos rendir homenaje aquellos pioneros que fundaron la ciudad y que estoicamente supieron enfrentar los embates de la naturaleza; Payo Obispo hoy Chetumal, es tal cual como la vislumbraron sus forjadores, digna de ser la capital ahora del Estado en el que se convirtió aquel Territorio Federal defendido por hombres y mujeres decididos, encariñados y arraigados a un lugar adoptado como suyo.

Solamente con este tipo de acciones, nuestra ciudad podrá vivir no sólo en la mente y fotografías de ayer; gobierno y sociedad, deben unir esfuerzos para que los pocos testimonios que aún avalan nuestra historia e identidad citadina, se mantengan en pie y sirvan como referente obligado para que las nuevas generaciones valoren por lo que los antiguos lucharon; porque desde sus inicios como Payo Obispo hasta ahora, Chetumal es y seguirá siendo de “Buena Madera” como acertadamente Enrique Alonso Alcocer, chetumaleño descendiente de una de las familias emblemáticas de la ciudad calificó en su momento.

Con información de :  Ignacio A. Herrera Muñoz

 

 

Acerca del Autor

Coordinador de Vivo En Chetumal en las Redes Sociales y de la Web . Autor de la sección de Crónica Chetumaleña. Chetumaleño, Geek, Cinéfilo, Gamer, Zombie Fan y de buen diente pa' comer.