Miércoles 20 Septiembre 2017,
Vivo En Chetumal

Crónica Chetumleña : Don Othón P. Blanco

Crónica Chetumleña : Don Othón P. Blanco

 

Afortunados somos de vivir en la capital del estado, urbe donde episodios de gran relevancia acontecieron y forman parte de los renglones históricos de la génesis de Quintana Roo. Esta ciudad, ha sido el escenario en el cual hombres y mujeres perpetuaron sus nombres, con acciones encaminadas a heredarnos esta tierra y que por ningún motivo debe quedar en el olvido su legado.

Tomás Othón Pompeyo Blanco Núñez de Cáceres, sobresale en la historia local, como uno de los personajes claves, celebre marino nacido el 7 de marzo de 1866, en un pueblo llamado Padilla, municipalidad del estado de Tamaulipas, cuyos padres fueron Francisco Blanco y Juana Núñez de Cáceres, datos plasmados en el acta de nacimiento.

En esa etapa de la vida de todo ser humano, en la que paulatinamente abandonamos la infancia y transitamos a la mayoría de edad, Othón P. Blanco, demuestra tener vocación por servir a la Nación; no debemos olvidar que en los primeros años del México independiente, la matria fue ultrajada y defendida por sus hijos heroicamente ante invasiones extranjeras. Sería un 13 de febrero de 1885, cuando el joven Blanco, decide ingresar al Colegio de Chapultepec para cursar la carrera de Marino de Guerra y una vez concluidos sus estudios en forma exitosa el 27 de noviembre de 1889, se incorpora a la Armada Nacional como Aspirante de Primera, siendo comisionado al cañonero “Libertad” del 30 de enero al 5 de octubre de 1890, para realizar sus prácticas profesionales.

Gracias a la excelente aplicación en los estudios y conducta intachable demostrada en el Colegio Militar, fue designado en 1890 integrante de la Comisión Inspectora y de Estudios en los trabajos de construcción de la corbeta “Zaragoza”, dirigida por el Brigadier de la Armada Ángel Ortiz Monasterio; finalizada la fabricación de la embarcación que serviría como buque escuela, continuó realizando sus prácticas profesionales en la misma culminándolos el 28 de noviembre de 1893, lo que le permitió sustentar en la Ciudad de México el examen para obtener un grado superior. Así el 20 de diciembre de ese mismo año, fue nombrado por el Presidente de la República, Gral. Porfirio Díaz Mori, Subteniente del Cuerpo General de la Armada Nacional.

Se desempeñaba como Oficial de Cubierta en la fragata “Zaragoza” en junio de 1895, cuando a recomendación del Brigadier de la Armada Ángel Ortiz Monasterio, le sería notificada una misión que cambiaría la historia y rumbo de la Península de Yucatán: La construcción de un fuerte en Punta Calentura frente a la Bahía de Chetumal, para reafirmar la línea fronteriza delimitada entre México y Honduras Británica, mediante el Tratado Mariscal-Spencer firmado 2 años antes el 8 de julio, la soberanía nacional, así como detener el tráfico clandestino que los colonos ingleses efectuaban con la anuencia de los insurrectos de la Guerra de Castas, a cambio de armas y municiones.

Los pormenores de tan patriótica encomienda, le fueron comunicados en la Ciudad de México al joven Subteniente Blanco en forma personal, por el Jefe del Departamento de Marina, Capitán de Navío José María de la Vega. No sólo aceptaría la misión a pesar de las historias y hechos sangrientos suscitados en la parte oriental de la península, sino que además, aprovechando sus conocimientos adquiridos en dibujo de delineación, dibujo hidrográfico, navegación y construcción naval, propondría una alternativa más viable y menos bélica: La fabricación de una embarcación de calado reducido, para franquear los bajos canales de la bahía.

La propuesta fue bien vista y aprobada por los altos mandos, encargándole al Subteniente Blanco la supervisión de la construcción de la embarcación el 10 de agosto de 1895 en Nueva Orleans y luego de varias demoras, en abril de 1897 el modesto navío estaba concluido y anclado en el puerto de Campeche, ya con el nombre de “Pontón Chetumal”. A principios de diciembre del mismo año, emprende la travesía hacía su destino final remolcado por el vapor nacional “Ibero”, enfrentando muchas peripecias, entre las cuales dejó plasmado el Comandante Blanco, la ruptura de los cabos de remolque y la dificultad para reclutar a los tripulantes que lo acompañarían en tan peligrosa misión, únicamente 12 aceptaron.

En los primeros días del mes diciembre de 1897, el “Pontón Chetumal” y su tripulación arribó al Puerto de Belice en ese entonces Honduras Británica. Ahí el Comandante Blanco, a través de una soberbia diplomacia, conocimiento de las cartas de navegación y el tratado, reafirmaría la soberanía nacional ante las autoridades inglesas que en un principio, demostraron renuencia por el establecimiento de una Sección Aduanera, Marítima y Fronteriza en aguas mexicanas de la Bahía de Chetumal y el Río Hondo.

Pasada la navidad y año nuevo de 1897, muy temprano al amanecer del 22 de enero de 1898, el vapor “Stamford” lo remolcó frente a la desembocadura del río, desenganchándose a las 15:00 horas, el ancla tocó fondo, la misión había iniciado. Indiscutiblemente, el Comandante Blanco tuvo la visión de fundar nuestra ciudad, pero a lo largo de los años su papel importante en el devenir de Quintana Roo parece habérsenos olvidado, por tal motivo, a 150 años de su natalicio haré un breve recuento de su notable participación.

La decisión de fundar una nueva ciudad mexicana, era parte de la estrategia para reivindicar la soberanía nacional, algo que ni los españoles y yucatecos pudieron concretar en su momento, esto fue posible gracias a la ayuda de muchos exiliados, que anhelaban retornar a suelo mexicano; tuvo mucho cuidado el Subteniente Blanco, en heredar a las nuevos pobladores una tierra sin derramar una sola gota de sangre, por eso optó por la persuasión para pacificar completamente a los jefes del Cantón de Icaiché. Al mismo tiempo, inculcó a los moradores el sentimiento de amor, arraigo y laboriosidad al lugar en donde vivirían, involucrándolos en las tareas de desmonte del primer casquete urbano, sobre el cual el 5 de mayo de 1898 nacería la antigua Payo Obispo.

Permaneció en Payo Obispo hasta octubre de 1905, cumpliendo patrióticamente su misión; nunca pidió ser relevado del puesto, a pesar de las epidemias y diversas carencias que la incipiente ciudad afrontaba en un inicio. Su carrera en la marina fue exitosa, su firme convicción de servir a México reconocida en 1943, cuando obtiene el grado de Vicealmirante. Falleció el 18 de octubre de 1959, no sin antes, haber recibido el reconocimiento y gratitud de los payobispenses y chetumaleños; aquí reposan sus cenizas desde 1998.

En los anales locales a Don Othón P. Blanco, no sólo debe dársele el mérito como el fundador de la capital, hay que también resaltar su figura como uno de los precursores de Quintana Roo; la enorme visión de hacer habitable este abandonado y olvidado rincón del país, influyó también en la decisión de crear a Quintana Roo. La semilla sembrada entre los fundadores en aquel elocuente discurso pronunciado un 5 de mayo de 1905, florecería 26 años más tarde, cuando demostraron su amor al terruño en su lucha por rescatarlo.

No sólo resulta históricamente necesario mirar los orígenes que hicieron posible el surgimiento de esta tierra en la que vivimos, también debe otorgársele la importancia a la actuación de Don Othón P. Blanco, al igual que a Chetumal, por haber sido el escenario histórico, político y social, en el cual por vez primera se vislumbra el anhelo del autogobierno y reafirma nuestra identidad.

Muchos sabemos la apatía y falta de interés por reactivar a la capital, inclusive hasta su valor arquitectónico le fue despojado injustificadamente a principios de los años 80. Por eso los chetumaleños debemos ser analíticos y cautelosos ante los discursos y promesas con tinte “mesiánico” que aparentan descubrir el “hilo negro”, más aún cuando provienen de hombres y mujeres, que tuvieron en sus manos la posibilidad de hacer mucho por la capital y no lo hicieron en su momento.

 

Con información de  Ignacio A. Herrera Muñoz

 

Acerca del Autor

Coordinador de Vivo En Chetumal en las Redes Sociales y de la Web . Autor de la sección de Crónica Chetumaleña. Chetumaleño, Geek, Cinéfilo, Gamer, Zombie Fan y de buen diente pa' comer.

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