viernes 25 mayo 2018,
Vivo En Chetumal
Monumentos de Chetumal : Fusión de  Razas

Desde octubre de 1996 el monumento “Fusión de las Razas”, recibe a quienes visitan Chetumal.

Comúnmente llamado “Cuna del Mestizaje”, pero el nombre que le asignó la artista Rosa María Ponzanelli es “Fusión de las Razas”.

Se trata de una representación de bronce , quien terminó conquistado por una mujer indígena maya de nombre Zaazil-Há, hija de Na Chan Can, entonces cacique de Chactemal, la cual forma parte del monumento, donde luce amamantando a uno de sus pequeños hijos, los otros dos permanecen a su lado.

Fue colocado en octubre de 1996, mismo año que los de “El pescador”, “El Manatí” y “El Renacimiento”, que forman parte de un corredor escultórico ubicado en el bulevar Bahía, de la misma autora.

El motivo era celebrar el aniversario 22 de la conversión del territorio de Quintana Roo en estado.

Destaca la figura de Gonzalo Guerrero que con sus rasgos finos que contravienen su vestimenta rústica y su lanza, descifran claramente la historia que dio pie al inicio del mestizaje en el continente americano.

Janina Ramírez Ponzanelli, hija de la creadora de esta obra, y heredera del gran legado por haber participado con su madre en los trabajos, explicó que antes de fundir en hierro toda la estructura, se modeló con plastilina para su aprobación por un grupo de personas que viajó de Chetumal con ese propósito, entre los que se encontraban el cronista, un historiador y autoridades gubernamentales de la época.

Una vez hechos los cambios, se realizó un molde de silicón blanco, flexible, que se reforzó con fibra de vidrio y posteriormente se hizo un vaciado denominado cera perdida.

Los huecos fueron rellenados con arena sílica, se derritió la cera con hornos especiales por varios días, hasta que la cera se fundió y se dejó espacio en la arena, se calentó el bronce y se hizo el vaciado.

Los detalles se hicieron a mano con esmeriles y rectificadores eléctricos de precisión. Se hicieron finalmente las secciones y se soldaron, para finalmente darle un acabado con ácidos especiales a calor. La protección final se realizó con cera candelilla para soportar el ambiente.

Aunque el bronce es eterno, dijo que su mantenimiento depende del cambio de color que registre, pues en algunos casos, con el tiempo cambia de color, por lo que se puede dar mantenimiento cada tres años. Una vez en la base piramidal, se ancló para que vayan ahogadas al concreto. Ella estuvo presente en el acto, al igual que su madre Rosa María Ponzanelli, autora de este monumento.

Con información de Novedades Chetumal

Acerca del Autor

Coordinador de Vivo En Chetumal en las Redes Sociales y de la Web . Autor de la sección de Crónica Chetumaleña. Chetumaleño, Geek, Cinéfilo, Gamer, Zombie Fan y de buen diente pa' comer.

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